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Las elecciones de integrantes del Consejo Supremo son un triunfo frente a la ‘doble discriminación’

Como la primera mujer al frente de un consejo influyente que aboga por los pueblos originarios, Anayeli Mejía aporta un nuevo enfoque a la desigualdad de género.

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Leader’s Election Is a Victory Over ‘Double Discrimination’

Aline Suárez del Real Islas, GPJ México

Anayeli Mejía habla con representantes y residentes de la comunidad El Mejay en Valle del Mezquital, en el estado de Hidalgo, sobre los retos a los que se enfrentan las personas migrantes y sus familias.

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HIDALGO, MÉXICO — Anayeli Mejía responde a las preguntas. Pero los hombres de la pantalla, puros hombres, parecen escépticos ante sus respuestas, mientras lanzan las mismas preguntas una y otra vez.

Mejía responde con voz pausada y firme. Con una actitud amigable y respetuosa, toma notas. Y cuando no sabe algo, promete encontrar la respuesta para quien pregunta.

Mejía, de 31 años, es la primera mujer elegida para dirigir el Consejo Supremo Hñahñu, un grupo influyente que aboga por los pueblos originarios en Hidalgo. Ella está presentando un evento con “streaming” en directo en el Día Internacional del Migrante. Mejía quería honrar a los que han ido a vivir lejos, pero siguen conectados con su hogar.

Su “hogar” es la región del Valle del Mezquital, 152 kilómetros al norte de la Cuidad de México, en el estado de Hidalgo. En las últimas décadas, una gran cantidad de residentes de la región han emigrado a Estados Unidos.

Ahora, durante el evento virtual, Mejía explica los servicios que el consejo ofrece a las personas migrantes y responde preguntas sobre visas y otros temas.

Su tranquilidad contradice la naturaleza revolucionaria de su victoria de 2018, que simbolizó el progreso tanto de los pueblos indígenas como de las mujeres en un país donde esos grupos luchan por una mejor posición social, económica y política.

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Aline Suárez del Real Islas, GPJ México

Anayeli Mejía trabaja en las oficinas del Consejo Supremo Hñahñu, que se encuentran en el centro de Ixmiquilpan en Valle del Mezquital, solo dos días a la semana debido a las restricciones impuestas por el coronavirus.

Al 2015, solo el 32.7% de las mujeres indígenas en México asistía a la escuela después de los 15 años. Solo el 23.5% de las mujeres indígenas tenía un empleo formal.

“Ser mujer e indígena en México te hace vivir en una doble discriminación”, señala Mejía.

El año pasado fue quizá el más impresionante de la gestión histórica de Mejía. Mientras cientos de miles de mexicanas protestaban contra los feminicidios, los asesinatos de mujeres y niñas a causa de su género, Mejía convirtió las oficinas del consejo en un refugio temporal. Se pensó que podría ser el primer refugio para mujeres en el estado de Hidalgo.

“Hablé con defensores de los derechos humanos y dijeron que los refugios eran muy importantes”, dice Mejía con su habitual estilo sencillo.

Los Hñahñu, o pueblo otomí, han vivido en el área central de México desde la época prehispánica y durante siglos fueron de los grupos más dominantes de la región. En su mayoría, son personas dedicadas a la agricultura de subsistencia que además tienen fama por la fabricación de tejidos y sus trabajos de bordado.

El Consejo Supremo Hñahñu existe desde 1975, y se creó para vincular a la comunidad indígena con el gobierno. Pone en relieve los temas más importantes para los grupos indígenas, incluidos el desarrollo económico, el alto índice de migración a Estados Unidos, la discriminación y la igualdad de género.

Sin embargo, a lo largo de los años, las 65 personas que pertenecían al consejo solo elegían a hombres como sus líderes. Pero la posición y la fuerza femeninas crecieron conforme más mujeres se unían al grupo.

El contacto de Mejía con el consejo comenzó cuando era una adolescente, momento en el que se unió al trabajo comunitario de sus padres y conoció de cerca la organización. Cuenta que nunca planeó tener un cargo oficial en el consejo, pero mientras continuó trabajando con sus representantes, cambió de opinión.

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Aun así, ella no era una presidenta ideal. En primer lugar, no hablaba con fluidez la lengua Hñahñu. Además, era una persona externa que vivía en una comunidad al lado del Valle del Mezquital.

Al ganar, Mejía se enfocó en las prioridades tradicionales. Apoyó la reunión anual Hñahñu de personas artesanas y agricultoras, donde venden sus productos y pasan tiempo de convivencia. Y el consejo siguió ayudando a las personas locales con los trámites de visas para viajar a Estados Unidos.

“Es una excelente mujer”, dice Mónica Trejo, una mexicana migrante del Valle de Mezquital que actualmente vive en Florida, en Estados Unidos. Trejo señala que el consejo le ayudó a que su madre la visitara en EE. UU. después de 14 años sin verse.

“No tengo más que agradecimiento”, señala Trejo. “Estoy convencida que ella entiende bien las necesidades que tenemos, y yo pienso que está comprometida a ayudar a la gente de la región”.

“Hablé con defensores de los derechos humanos y dijeron que los refugios eran muy importantes”.

Mejía también se ha enfocado en cuestiones de género. Ha recriminado al gobierno por su falta de apoyo a temas como la violencia contra las mujeres. Decidió abrir el refugio para las mujeres porque “negociar un refugio con el gobierno podría llevar mucho tiempo”.

En las juntas del consejo, Mejía se dirige a quienes asisten, tanto mujeres como hombres, con respeto, usando el español formal (“usted”) en lugar del “tú” casual. Siempre presenta a las personas que pertenecen al consejo a la audiencia antes de que hablen, y cuando están hablando, nunca interrumpe.

Su personalidad modesta emerge en momentos breves pero elocuentes. En una junta, las personas que pertenecen al consejo se reunieron para tomarse una foto e insistieron en que ella se pusiera en el centro. Ella se negó y sonrió, recordándoles que todos y todas son iguales. Sus colegas se rieron y bromearon con ella.

Mejía tiene detractores y detractoras. El empresario Damián Cruz, residente del Valle del Mezquital, acusa al consejo de servir intereses políticos.

“Aunque dicen que los servicios que ofrecen son gratuitos, este consejo ha recibido dinero del PRI”, destaca, al referirse al Partido Revolucionario Institucional, al que pertenece el gobernador actual de Hidalgo.

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Mejía niega haber recibido dinero del PRI, aunque señala que algunos dirigentes anteriores del ayuntamiento simpatizaban abiertamente con el partido.

Y María Bautista, quien en algún momento buscó apoyo económico después de que deportaran a su esposo de Estados Unidos, dice que el consejo eligió a Mejía como un símbolo de la igualdad de género.

“Hasta dicen que están de acuerdo con el aborto y apoyan asuntos de feministas, pero siguen siendo los mismos, solo que pusieron una mujer al frente. Habrá que esperar para ver si hay resultados que benefician a las mujeres”, dice.

Pero Mejía ha convencido al menos a un detractor.

Enrique Atriano participó en el evento del Día Internacional del Migrante desde Idaho, estado que se encuentra en el noroeste de Estados Unidos. Ha vivido en Idaho por más de tres décadas, y durante 20 años ha tratado de llevar a su mamá de visita sin lograrlo. Finalmente, con la orientación y el apoyo del consejo con el trámite de la visa, pudo conseguirlo.

“Pensé que iban a querer sacarnos dinero. Creo que marca la diferencia que una mujer esté al frente del Consejo Supremo de Hñahñu. La verdad es que las mujeres son más honestas y ordenadas”, cuenta.

Aline Suárez del Real es una reportera de Global Press Journal que se encuentra en Tecámac, Estado de México. Estudió en la Universidad Tecnológica de México.


NOTA SOBRE LA TRADUCCIÓN

Aída Carrazco, GPJ, adaptó este artículo de su versión en inglés.