Puerto Rico

'Música de nosotras': Artistas queer se expresan al ritmo del reggaetón

Las personas artistas queer alzan su voz mediante el reggaetón, un género que históricamente ha sido todo menos inclusivo.

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‘Our Own Music’: Queer Reggaeton Artists Take the Mic

CORALY CRUZ MEJÍAS, GPJ PUERTO RICO

Kariel Argenis, izquierda, baila con Ana Macho, derecha, cantante de reggaetón de género no binario, en una fiesta inclusiva en la Casa Cultural Ruth Hernández Torres, en Río Piedras, Puerto Rico.

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RÍO PIEDRAS, PUERTO RICO — Es medianoche en la Casa Cultural Ruth Hernández Torres, una casa histórica que sirve de centro cultural y comunitario. Las luces azules y rosas parpadean mientras Ana Macho sale a la pista de baile. Con gafas de sol rosadas y ropa deportiva, y decenas de fans a su alrededor balanceándose al ritmo caribeño, canta sobre la libertad, la supervivencia y la justicia económica y social.

“Es sobre el paraíso que Puerto Rico es, pero el que vive aquí no lo puede vivir”, dice Ana Macho, resumiendo el mensaje de su canción original “Blin Blin”.

Ana Macho, celebridad local y drag queen desde 2016, se identifica como una persona no binaria que celebra la diversidad de género. Como una estrella en ascenso y poco convencional, representa una nueva ola de reggaetón, un género musical latino bailable que tradicionalmente ha abrazado normas hipermasculinas y heterosexuales.

El reggaetón, que comenzó en los años 90 como una fusión de reggae, dance hall, hip-hop y electrónica, se ha convertido en un fenómeno global, con fanaticadas en aumento en la India, Egipto y Sudáfrica. Dado que el género ya violaba las convenciones sociales sobre el comportamiento apropiado, la aparición del “reggaetón queer” era inevitable, dice Patricia Velázquez, codirectora del Proyecto Hasta ‘Bajo, que investiga y documenta el reggaetón.

El cambio comenzó con mujeres pioneras — como Lisa M., que salió del clóset con un post en Facebook en 2010, e Ivy Queen, quien en 2008 recibió un premio de la Alianza de Gays y Lesbianas contra la Difamación — y se convirtió en algo más generalizado con Bad Bunny, un hombre que desafía los roles de género y que ha sido el artista más escuchado en la plataforma musical Spotify durante los últimos dos años. En Puerto Rico, las manifestaciones contra la presunta corrupción gubernamental, la misoginia y la homofobia en 2019 inspiraron a un grupo más amplio de artistas emergentes a escribir y tocar música sobre temas sociales.

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“[El reggaetón] es una radiografía de lo que se vive en Puerto Rico”, dice Velázquez, quien predice que las personas artistas de género no conformes seguirán ganando popularidad, influyendo en los demás y en su fanaticada.

“Es un género de música que se ata mucho a la irreverencia y eso atrae mucho a cuerpas oprimidas, una cuerpa femenina o una cuerpa queer”, dice Ana Macho, quien llevaba tiempo queriendo entrar en el reggaetón, pero “no sabía cómo cantar desde mi realidad”.

La pandemia fue el último empujón: En la soledad del encierro, experimentó escribiendo e interpretando su música original, que llegó a atraer a miles de personas en Instagram y generar miles de visitas en YouTube.

“¿Cómo yo pudiese hacer música desde mi perspectiva genuina y que a la gente ‘liked’?”, dice Ana Macho, recordando sus inicios.

Una de sus fans, Carlxs Sepúlveda Lespier, una joven transexual y activista, se inspiró para escribir sus propias canciones, que espera grabar pronto.

“Nos permite esa asertividad, esa agresividad, ese ‘estoy aquí’, ese ‘no estoy mal, no me criminalicen’”, dice. “Quiero escuchar unas cosas que quiero decirme a mí misma”.

Para hombres cantantes de reggaetón como Justin Cintrón, que utiliza el nombre artístico de Juztiin White, la transición de un estilo machista a un comportamiento más inclusivo fue inesperada, aunque no necesariamente inoportuna.

“Es un género de música que se ata mucho a la irreverencia y eso atrae mucho a cuerpas oprimidas, una cuerpa femenina o una cuerpa queer”.

“Es algo nuevo, es algo impactante, es algo que puede dar mucho de qué hablar”, dice. Pero eso es parte de la evolución de la música, añade, así como la libertad creativa de cada artista.

Estos cambios culturales también han provocado una reacción conservadora, incluida la del partido Proyecto Dignidad, que eligió a sus primeros legisladores para el Senado y la Cámara de Representantes de Puerto Rico en 2020. El portavoz del partido, Raymind Ruiz, dice que casi la mitad de su membresía son personas de 35 años o menos que no ven los valores familiares de Puerto Rico reflejados en artistas y letras que resaltan la homosexualidad.

“No es culturalmente o tradicionalmente [común] en Puerto Rico ver una fémina con un bigote, con las axilas no depiladas o ver un hombre con un traje de gala de brillo”, dice.

La población conservadora también se ha opuesto al reggaetón por cosificar a las mujeres, dice Ruiz. Con el reggaetón queer — y la mayor visibilidad de las personas puertorriqueñas homosexuales y transexuales en general — lo que les preocupa es que la juventud no debe estar expuesta a ideas confusas sobre el género y la sexualidad, explica.

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“No rechazamos la realidad de la diversidad, sabemos que es parte del proceso del humano ahora mismo”, dice. “Pero sí partimos de la realidad biológica de que un hombre es un hombre y una mujer es una mujer”.

Pero las personas puertorriqueñas queer y transgénero dicen que verse representadas, incluso en una forma de música que saltó a la fama con artistas y letras machistas, puede salvar vidas.

De los 56 estados y territorios de Estados Unidos, Puerto Rico ocupa el puesto 22 en cuanto a leyes y políticas que apoyan a la comunidad LGBTQ, según el Movement Advancement Project, un proyecto de investigación y defensa sin fines de lucro, con sede en Estados Unidos, que promueve la igualdad de derechos. Según estimados de la Oficina del Censo de Estados Unidos en 2019, Puerto Rico cuenta con más de 6,400 hogares de parejas del mismo sexo. Además, una encuesta realizada en 2015 por investigadores del Recinto de Ciencias Médicas de la Universidad de Puerto Rico y de la Universidad George Washington encontró que más del 70% de las personas gays, lesbianas, bisexuales, transexuales y queer que participaron habían sufrido violencia o discriminación en la escuela, en el trabajo y al utilizar servicios de salud.

En los últimos años, activistas y partidos políticos progresistas de Puerto Rico han propuesto varias medidas para mejorar la seguridad y aumentar la aceptación de la diversidad de género. En enero de 2021, el gobernador Pedro R. Pierluisi declaró un estado de emergencia debido al aumento de la violencia de género, en vigor hasta junio de este año. Pero una propuesta de ley para prohibir las terapias de conversión, ya prohibidas por una orden ejecutiva del gobernador anterior en 2019, fue derrotada en una votación del comité del Senado en mayo.

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CORALY CRUZ MEJÍAS, GPJ PUERTO RICO

De izquierda a derecha, Natalia Merced, Patricia Velázquez, Fabo E. Feliciano y Loraine Rosado, parte del Proyecto Hasta 'Bajo, posan con Ana Macho en la Casa Cultural Ruth Hernández Torres.

Para Ana Macho, Sepúlveda y otras personas de la comunidad queer, los esfuerzos legislativos no avanzan lo suficientemente rápido. “Precarizan nuestras vidas, significa que precarizan nuestra salud mental”, dice Sepúlveda.

“En Puerto Rico hay mucho miedo a lo que es diferente”, dice Ana Macho. “Antes teníamos que escuchar la música de los demás, pero ahora tenemos música de nosotras, eso es lo que yo creo que es importante de lo que se está haciendo”.

Esta creciente diversidad de intérpretes y fans del reggaetón ha llevado a la creación y expansión de negocios, bares y fiestas donde las personas queer se reúnen para escuchar y bailar la música que les representa. En estos espacios seguros para la “jayaera” — término jerga que busca referirse a la felicidad y el empoderamiento — pueden confluir sin que nadie les juzgue, encontrar comunidad y celebrar su individualidad, explica Ana Macho. “Ya estamos viendo que el género empezó a romper sus propias cadenas de cómo el reggaetón actúa, las cosas que se hablan”, dice.

La cultura del reggaetón “está cambiando”, concluye, “y la intención es seguir cambiándola”.

Coraly Cruz Mejías es reportera de Global Press Journal, establecida en Puerto Rico.


NOTA SOBRE LA TRADUCCIÓN

María Cristina Santos, GPJ, adaptó este artículo de su versión en inglés.

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