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La demanda amenaza los pigmentos naturales en México

Las personas productoras de textiles deben reinventar su arte a medida que el clamor por productos sostenibles pone en riesgo los recursos naturales de los que dependen.

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Demand Threatens Mexico’s Natural Pigments

Ena Aguilar Peláez, GPJ México

Mariano Sosa tiñe hilos de lana en azul añil intenso. La demanda global de productos hechos con tintes naturales ha aumentado considerablemente.

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SANTA MARÍA ATZOMPA, MÉXICO — En una mañana nublada, Eduvigis Cabrera camina hacia su jardín por un sendero angosto rodeado de plantas en un pueblo aledaño a Oaxaca de Juárez, la capital del estado de Oaxaca. El camino conduce a un árbol de jacaranda, donde cuelga su telar. Sentada en el suelo, debajo de la sombra de las delgadas ramas, Cabrera se acomoda el telar en su cintura y comienza a tejer con hilos de algodón teñidos con colores.

“Los acabo de teñir hace un par de días, usé palo de Brasil para el rosa, añil para el azul”, dice Cabrera.

Esta es la rutina diaria para cientos de personas en esta zona del sur de México. Oaxaca es un importante centro de producción textil artesanal, con 265 pueblos dedicados a este oficio. Además, es el único lugar del país donde se produce el añil.

No obstante, la demanda de textiles teñidos con pigmentos naturales ha aumentado de forma drástica en los últimos años, lo que ha afectado los recursos naturales de los que se sacan estos tintes. El pericón, un tipo de caléndula que se usa para elaborar un tinte amarillo intenso, ahora escasea. Los tejedores de Teotitlán del Valle, un pueblo al pie de las Montañas de la Sierra Juárez, solían recolectarlo del bosque cercano, pero ahora deben caminar más hacia las montañas para obtenerlo. El añil, con el que se elaboran varios tonos de azul, requiere un clima cálido y húmedo para producirse y se cosecha solo una vez al año. La escasez de lluvias genera cosechas menores. Extraer el tinte de la planta es un proceso complejo y largo. Santiago Niltepec, un pueblo de Oaxaca, es el único lugar en México donde todavía se produce el tinte con métodos tradicionales.

Las personas que producen textiles artesanales se han esforzado para satisfacer la demanda en aumento, pero la situación ha alcanzado un punto crítico, y mucha gente está repensando su enfoque.

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Ena Aguilar Peláez, GPJ México

En las etiquetas de estos tapetes teñidos de forma natural y producidos por la cooperativa Bii Daüü, aparece el nombre de la persona que los tejió.

“Si la demanda o el cliente es el que va a decidir sobre los productos hechos con materias primas, tenemos un gran problema. Debe existir un balance”, explica Ana Paula Fuentes, diseñadora textil que trabaja de cerca con productores artesanales para lograr prácticas sustentables.

En muchos sentidos, la situación actual es la consecuencia imprevista de los esfuerzos por revivir los tintes naturales en México. Mucho antes de que los europeos llegaran a México a principios de los 1500, los pueblos indígenas del país utilizaban pigmentos hechos de plantas e insectos como la cochinilla, que produce un tinte rojo intenso. Pero la popularidad disminuyó después de la introducción de los tintes sintéticos en México en la década de 1930.

A principios de los años 2000, el Gobierno mexicano impulsó una serie de programas creados para recuperar y fomentar los tintes naturales. El Gobierno envió antropólogos, diseñadores y biólogos a las comunidades indígenas de Oaxaca y a otras zonas del país para ayudar a enseñar a una nueva generación de personas artesanas cómo cosechar, producir y trabajar con pigmentos naturales.

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“Los que quisimos seguir ese camino reaprendimos con los más ancianos la técnica que se estaba extinguiendo en nuestra comunidad”, expresa Mariano Sosa, tejedor de Teotitlán del Valle y cofundador de la cooperativa Bii Daüü.

La demanda global de productos elaborados con tintes naturales se ha elevado como parte de la búsqueda por productos más sostenibles y respetuosos con el medio ambiente. “Ahora queremos todo con tintes naturales porque es sustentable, porque el otro contamina”, explica Fuentes.

Fuentes dice que durante la última década, cada vez más personas diseñadoras llegan a Oaxaca a buscar que sus textiles sean teñidos de forma natural. Sin embargo, el interés ha aumentado mucho más desde 2017, dice. Como consecuencia, algunas personas productoras de textiles artesanales han tenido que buscar por todas partes para conseguir los pigmentos naturales. Un año, integrantes de la cooperativa de tejedoras Las Sanjuaneras, del pueblo de Pinotepa de Don Luis, tuvieron que conseguir añil de El Salvador porque en Oaxaca ya no había, afirma Camerina Cabrera, madre de Eduvigis Cabrera e integrante del grupo.

Fuentes alienta a las personas artesanas a que sean creativas con los materiales que tienen a la mano, y a que comuniquen a la clientela que la verdadera sustentabilidad reside en trabajar con lo que ofrece la naturaleza, y no con lo que pide el mercado. Si no hay textiles de un tinte en particular, quienes compran deben acceder a comprar textiles teñidos con otras plantas, incluso si son de otro color.

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Ena Aguilar Peláez, GPJ México

Mariano Sosa aprendió de las personas más ancianas de su comunidad a trabajar con tintes naturales.

“Cuando todo el mundo quiere el mismo tinte, llega el momento en que no hay suficiente. No se trata de comprometer a la naturaleza y sus ciclos para que todo el mundo pueda tenerlo. Es mejor explicar: ‘Hasta aquí se produce con este tinte, ahora puedes probarte otra cosa’”, asegura Fuentes.

A medida que pigmentos como el pericón escasean más, quienes producen textiles han comenzado a probar con distintas plantas, y crean colores y tonos diferentes de acuerdo con la estación y lo que hay disponible, explica Mauricio Cuevas, miembro de Arte Textil Orozco, colectivo de artesanía textil del pueblo de Santa María del Tule, a las afueras de la ciudad de Oaxaca de Juárez. Por ejemplo, el huizache, un tipo de acacia, y el zacatlaxcalli pueden producir un tinte amarillo.

“Nosotros queremos respetar los tiempos de los tintes, acoplarnos a los que crecen por estación naturalmente y así no forzar la sobre utilización de ellos”, dice Cuevas.

Ena Aguilar Peláez es una reportera de Global Press Journal con sede en el estado de Oaxaca. Nació en la Ciudad de México.


NOTA SOBRE LA TRADUCCIÓN

Aída Carrazco, GPJ, adaptó este artículo de su versión en inglés.