Argentina

Activistas exigen la representación afroargentina en la currícula escolar

Personas activistas e investigadoras sostienen que las y los afroargentinos que contribuyeron a la historia del país han sido borrados de los libros de texto. Ahora, en vísperas de un censo que recabará datos raciales en detalle por primera vez desde 1895, exigen una currícula escolar que honre este legado.

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Activists Demand Schools Teach Afro-Argentine History

ILUSTRACIÓN DE MATT HANEY, GPJ

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BUENOS AIRES, ARGENTINA — Cuando Horacio Delgadino piensa en su infancia, escucha música.

Recuerda los tambores en las fiestas familiares, sonando al ritmo del candombe, una mezcla de música y baile que fue creada por personas africanas esclavizadas en Argentina y Uruguay.

Pero Delgadino también oye la voz de su maestra prohibiéndole participar en los actos escolares y las preguntas de la policía a punta de pistola: “¿A dónde vas, negro? ¿Esas zapatillas dónde las robaste?”.

Delgadino, de 51 años, siempre supo que era descendiente de personas africanas esclavizadas, pero no fue hasta 2010, cuando empezó a militar en la Asociación Misibamba, una comunidad afroargentina, que supo lo que sus ancestros hicieron por la independencia y constitución del país.

“Yo no lo sabía, ni mi papá ni mi abuela estaban conscientes de esto. No tenían un pasado y, si tenían uno, era el de ser esclavos y nada más. La otra parte no se las contaron ni estaba en ningún libro”, señala Delgadino.

Las personas africanas, afrodescendientes y afroargentinas tuvieron un rol clave en la independencia y constitución de Argentina, pero fueron borradas de la historia oficial hace más de un siglo, dice Florencia Guzmán, historiadora e integrante fundadora del Grupo de Estudios Afrolatinoamericanos, institución que se centra en el estudio de afrodescendientes en Argentina y América Latina. La invisibilización contribuyó al racismo, al desconocimiento de la identidad y a la falta de oportunidades para quienes poseen rasgos fenotípicos afro, explica Alma Velásquez Huichulef, activista de descendencia africana y mapuche.

Organizaciones y militantes exigen al Estado que incluya la historia afroargentina en las currículas escolares obligatorias e incorpore a las personas afrodescendientes y afroargentinas en políticas y cargos públicos.

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Lucila Pellettieri, GPJ Argentina

Integrantes de la Asociación Misibamba tocan los tambores a ritmos que les fueron transmitidos por sus ancestros.

Mientras tanto, Delgadino y su pareja, Analía Espinosa, colaboran con la Asociación Misibamba, con sede en Buenos Aires, y dan charlas en escuelas sobre las figuras históricas afroargentinas y su legado cultural.

“En la mayoría de las escuelas se está enseñando que nuestra presencia estaba en la época colonial y después, por arte de magia, hemos desaparecido”, dice Lucía Dominga Molina Sandez, que también da charlas en escuelas y es presidenta y fundadora de la Casa de la Cultura Indo-Afro-Americana “Mario Luis López” de Santa Fe, una organización sin fines de lucro que lucha por los derechos afroargentinos.

Delgadino dice que, gracias a la militancia en la asociación, se enteró de que entre sus ancestros hubo coronelas, como María Remedios del Valle, una revolucionaria de la raza negra que peleó en la Guerra de Independencia de Argentina y fue distinguida como capitana. Descubrió que incluso el primer presidente, Bernardino Rivadavia, podría haber sido afrodescendiente.

“Sabíamos el color del caballo de San Martín, pero no se sabía que Cabral, que le salvó la vida, era negro. Eso es omitir parte de la historia, y como afrodescendiente me siento defraudada”, dice Espinosa, quien también milita en la Asociación Misibamba.

“En la mayoría de las escuelas se está enseñando que nuestra presencia estaba en la época colonial y después, por arte de magia, hemos desaparecido”.

Considerado uno de los más grandes héroes de Argentina, José de San Martín lideró los ejércitos revolucionarios sudamericanos contra la Corona española a principios del siglo XIX. Hay una escena de la Guerra de Independencia Argentina que a menudo se recrea en los eventos escolares: el sargento Juan Bautista Cabral sacrifica su vida para salvar a San Martín después de que este queda atrapado debajo de su caballo herido. Pero Cabral rara vez es representado como un hombre negro.

Una gran cantidad de próceres nacionales estaban racializados, pero fueron blanqueados o eliminados de la historia a fines del siglo XIX para imponer la narrativa de una nación blanca, homogénea, europea y católica, explica Guzmán.

“En esta narrativa se razonaba que los descendientes de los antiguos esclavizados y esclavizadas de ascendencia africana habían ido disminuyendo en número gradualmente hasta desaparecer. Se hablaba de la desaparición de esta población”, afirma Guzmán.

Según el censo de 1778, en el territorio que hoy constituye la Argentina, el 46% de la población era de origen africano. Actualmente, no hay información certera sobre la cantidad de personas que se autoperciben como afrodescendientes en el país, pero las organizaciones estiman que son al menos dos millones, lo que representa el 4% de la población. El censo de 2010 fue el primero desde 1895 que incluyó una pregunta étnico-racial, pero era una pregunta que solo se aplicaba en una muestra de hogares. Se espera que el censo de este año sea el primero en recabar esta información para toda la población.

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Molina Sandez dice que no ha habido oposición pública a la enseñanza de la cultura afroargentina en las escuelas, pero hasta hace poco, tampoco había habido ningún impulso por parte de los que están en el poder, y sostiene que el Gobierno debería realizar y financiar campañas de concientización antes de lanzar el censo.

“Si no hay sensibilización, dudo de que la gente sepa [sobre su ancestralidad]. Son muchos siglos de ignorancia y vergüenza”, puntualiza.

El Estado no tiene aún indicadores sobre el origen étnico de sus trabajadores, pero sí hay indicios de que las personas afrodescendientes suelen ocupar puestos de baja jerarquía, dice Nicolás Fernández Bravo, analista principal del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social.

“Las personas que no son ‘lo suficientemente blancas’ [para las lógicas del mercado] tienden a ocupar lugares de menor jerarquía en el mundo laboral o tienden a ocupar lugares racializados, en la cultura, oficios, en unidades específicas que trabajan la temática”, dice Fernández Bravo.

Emanuel Ntaka, activista afroargentino y coordinador del Programa de Cultura Afro del Ministerio de Cultura, dice que desde que Alberto Fernández ocupó la presidencia en 2019, se han empezado a abrir más lugares para personas afrodescendientes y afroargentinas en el Estado, pero aún queda mucho por hacer.

“Hay que trabajar en que todos los espacios de toma de decisión estén ocupados por personas afro también. Necesitamos tener representación en todos los ministerios”, dice Ntaka.

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Lucila Pellettieri, GPJ Argentina

Alma Velásquez Huichulef, maestra de danza y activista afrodescendiente, da una clase de danza africana.

A pesar de que, desde 2013, cada 8 de noviembre se celebra el Día Nacional de los Afroargentinos y de la Cultura Afro, la enseñanza de la cultura afroargentina en las escuelas es escasa.

María Verónica Piovani, directora ejecutiva del Instituto Nacional de Formación Docente del Ministerio de Educación, admite que en los últimos años no se llevaron a cabo acciones de formación docente que aborden la visibilización de las identidades afro.

“Se están diseñando acciones de formación docente que incluyen la temática en cursos, talleres, módulos y material para jornadas institucionales para su implementación [en 2022]”, dice Piovani.

Sobre la currícula escolar, Alberto Croce, director de Articulación con la Sociedad Civil del Ministerio de Educación, dice que el Estado reconoce las inquietudes de activistas y organizaciones y que está comprometido con la difusión y formación docente sobre esta temática.

“Hay muchos docentes que lo hablan, también es cierto que es una temática en Argentina bastante invisibilizada. Falta mucho por hacer, pero vamos por el buen camino”, asegura Croce.

Por su parte, Delgadino seguirá dando charlas.

“Hemos visto muchos milagros haciendo esto. Muchos chicos terminaron reconociendo que tienen un pariente negro y se reconocen afros. Ese es el premio de ir a los colegios”, concluye.

Lucila Pellettieri es reportera de Global Press Journal, radicada en Buenos Aires, Argentina.


NOTA SOBRE LA TRADUCCIÓN

Aída Carrazco, GPJ, adaptó este artículo de su versión en inglés.

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