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Antiguos canales se ven amenazados por el acelerado crecimiento de la población de la Ciudad de México

Durante cientos de años, Xochimilco, al sur de la Ciudad de México, ha sido reconocido por su elaborado sistema de canales y tradicionales cultivos flotantes. Este Patrimonio Mundial de la UNESCO es un área protegida y la construcción en los cultivos está prohibida – pero las leyes y designaciones no han podido con el imparable crecimiento de la Ciudad de México.

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Ancient Waterways Threatened by Mexico City’s Booming Population Growth

Mayela Sánchez, GPJ México

Aunque más del 80 por ciento del suelo de Xochimilco no es para uso urbano, la población ha crecido tanto que muchos habitantes han construido sus viviendas en las riberas de los canales y cerca de las tierras agrícolas.

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CIUDAD DE MÉXICO, MÉXICO — Junto al invernadero donde Rodrigo Alvarado Venancio cultiva hortalizas, alguna vez hubo un pequeño canal, dice.

Ahora hay un camino de concreto y edificios cercanos.

“No había nada de casas”, dice Alvarado Venancio, mientras contempla lo que queda del paisaje agrícola en San Gregorio Atlapulco, un pueblo de la delegación Xochimilco, al sur de la Ciudad de México. La zona donde trabaja Alvarado Venancio, de 78 años, está rápidamente convirtiéndose en un campo de batalla relacionado con la construcción de nuevas viviendas y otras propiedades.

Tanto los recién llegados al área como los agricultores de experiencia como Alvarado Venancio se encuentran construyendo casas y comercios en los canales y cultivos flotantes de Xochimilco, llamados “chinampas” – aunque el gobierno prohíbe el desarrollo donde están los cultivos.

“Tienen hijos y no tienen dónde vivir”, dice Alvarado Venancio de los demás agricultores. “Tienen que darles dónde vivir”.

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Mayela Sánchez, GPJ México

Rodrigo Alvarado Venancio cultiva lechuga y otras hortalizas en San Gregorio Atlapulco, un pueblo de Xochimilco. Sus hijos han construido sus casas cerca de su invernadero.

Alvarado Venancio les heredó a sus cinco hijos parte de sus terrenos de cultivo para que construyeran sus casas. Pero reconoce que construir aquí contribuye a la contaminación.

Las chinampas de Xochimilco datan del siglo XVI, y en 1987, la UNESCO añadió este paisaje acuático, localizado a 28 kilómetros (17 millas) al sur de la Ciudad de México, a su lista del Patrimonio Mundial. Pero los canales en los que se encuentran los cultivos flotantes se vuelven cada vez más sucios, según ambientalistas locales, y algunos temen que la contaminación dañe el ecosistema.

Existe gran demanda de espacios residenciales en Xochimilco, a medida que la población de la Ciudad de México, la capital del país, sigue aumentando y expandiéndose a tierras deshabitadas. Mientras que las autoridades luchan por detener la urbanización, los investigadores locales buscan maneras de combatir la contaminación de los canales.

En 2015, la población de la Ciudad de México fue de 8.9 millones de habitantes, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, el organismo público que realiza los censos. Los expertos dicen que el número de habitantes en la capital y en las zonas aledañas sigue en aumento.

Entre las décadas de 1960 y 1980, muchas personas se desplazaron de la Ciudad de México a vivir al sur de la capital, donde había suelo disponible, dice Enrique Pérez-Campuzano, investigador geográfico de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Para 2015, la población de Xochimilco había alcanzado la cifra de 415,933, según estadísticas del gobierno. En 1960, unas 70,000 personas vivían en la delegación, donde el suelo urbanizable hoy es limitado.

El gobierno declaró Suelo de Conservación al 82 por ciento de las más de 12,000 hectáreas de extensión de Xochimilco, donde se encuentran las Áreas Naturales Protegidas tales como las chinampas.

Pero hoy en día, los asentamientos irregulares abundan en medio de las verdes chinampas y aguas de Xochimilco. En 2012, la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal encontró 41 hectáreas de asentamientos irregulares en la zona chinampera.

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Mayela Sánchez, GPJ México

Un grupo de agricultores transporta productos en un canal de Xochimilco, México.

Durante años, la delegación ha intentado frenar el crecimiento de la población en los asentamientos que han surgido en las áreas protegidas. Desde 2015, el gobierno local ha desalojado asentamientos irregulares en aproximadamente una hectárea, según Ramón Costa Ayube, coordinador de asesores de la delegación.

Como la mayoría de estos asentamientos no tienen sistema de drenaje, cientos de viviendas y comercios vierten sus aguas residuales a los canales. Un estudio realizado en 2015 por el Instituto de Ingeniería de la UNAM contó 1,347 descargas de aguas residuales en los canales de Xochimilco entre el 1 de octubre de 2013 y el 5 de agosto de 2014.

Rosario Iturbe Argüelles, coordinadora del estudio, dice que podría haber más descargas de aguas residuales en los canales. El estudio solo registró las descargas provenientes de las tuberías visibles que están conectadas a las viviendas.

Las aguas residuales también provienen de los asentamientos regulares del área, dice el biólogo Luis Zambrano, quien promueve la agricultura sostenible entre los horticultores de Xochimilco.

La contaminación de los canales puede afectar la flora y fauna acuática – y todo lo que dependa del agua como fuente de sustento, dice Zambrano.

Genoveva Gilbón vive en Barrio Caltongo, donde los canales tienen altos niveles de aguas residuales, según el estudio de la UNAM. A unos tres metros (9 pies) de su casa, un canal sucio despide un olor a cañería.

Gilbón no tiene acceso al agua corriente, por lo que durante 8 meses, dice, ha utilizado agua proveniente de un sitio cercano al canal contaminado. A uno de sus cuatro hijos le apareció una irritación de la piel que ella relaciona con el agua contaminada.

“Ahora, mi hijo ya tiene muchos granos”, dice.

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Mayela Sánchez, GPJ México

Los canales de Barrio Caltongo, en Xochimilco, contienen aguas residuales provenientes de pequeños negocios e inodoros de casas cercanas.

Mirna Vara Aguirre, directora de la Jurisdicción Sanitaria Xochimilco, la institución gubernamental encargada de los centros de salud pública de la delegación, admite que la contaminación de los canales puede ser peligrosa para aquellas personas que consuman el agua. Pero Vara Aguirre dice que hasta ahora, los trabajadores de salud no han tratado a ningún habitante por enfermedades relacionadas con la contaminación del agua.

El gobierno local tiene la responsabilidad de regular el uso de las tierras de la delegación, mientras que el Instituto de Verificación Administrativa del Distrito Federal (Invea), otra institución pública, coloca avisos en las viviendas que las personas están construyendo en áreas protegidas, para notificarles que no pueden seguir construyendo. Invea también coloca avisos en viviendas ya existentes en áreas protegidas, para indicarles a los habitantes que están incumpliendo la ley. Costa Ayube dice que la falta de coordinación entre estos dos organismos dificulta que se logre el fin de la urbanización en Xochimilco.

Global Press Journal no recibió respuesta de Invea luego de múltiples solicitudes para hacer algún comentario.

Mientras tanto, defensores locales del medio ambiente se dedican a proyectos para rehabilitar el paisaje agrícola. Zambrano dice que las chinampas de Xochimilco fueron creadas por los primeros colonizadores del área para la agricultura de subsistencia. Pero ahora, añade, cada vez menos personas practican la tradición. Zambrano exhorta a quienes aún cultivan en las chinampas a que defiendan sus tierras de la urbanización. Además de trabajar con estos agricultores, Zambrano está creando biofiltros para purificar el agua contaminada.

Iturbe Argüelles dice que trabajó con el Sistema de Aguas de la Ciudad de México (Sacmex), la autoridad encargada de brindar servicios de agua en la capital, para construir una tubería que trae aguas residuales tratadas de otra delegación, Milpa Alta, a algunos canales contaminados de Xochimilco. La tubería, cuya construcción terminó en 2016, está ayudando a mejorar la calidad del agua, dice Iturbe Argüelles.

Terry Aguayo, GPJ, adaptó este artículo de su versión en inglés.