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Los aumentos de alquileres y la alta demanda están desplazando a varios inquilinos de Buenos Aires

Una vivienda económica está por fuera del alcance de muchos arrendatarios de Buenos Aires. Algunos expertos y grupos de inquilinos están buscando maneras de arreglar la situación.

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Soaring Rents, High Demand Pushing out Many Buenos Aires Tenants

Lucila Pellettieri, GPJ Argentina

Mauricio Bentín lee avisos de propiedades en alquiler en la ciudad de Buenos Aires. Su alquiler ha aumentado y no tiene a dónde mudarse. Como consecuencia del aumento de los precios de alquiler, muchas familias de clase media, jóvenes y jubilados se ven obligados a terminar sus contratos de alquiler en la ciudad.

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BUENOS AIRES, ARGENTINA — Durante los últimos cuatro meses, Mauricio Bentín ha pasado sus fines de semana visitando propiedades vacías con su esposa. La pareja escoge un área a la que le gustaría mudarse y luego visitan todas las casas que les sea posible.

Todavía no han encontrado un lugar que se adapte a sus necesidades.

Bentín ha vivido en Palermo, un barrio de la ciudad de Buenos Aires, durante todos sus 42 años. Le encanta, pero tiene que mudarse a un lugar más barato, un apartamento más pequeño en una parte de la ciudad alejada de su trabajo, con un alquiler menos costoso.

“Estamos viendo de achicarnos o irnos más lejos para bajar los gastos. No sabemos cuánto tiempo más vamos a poder sostener los gastos de la casa”, dice Bentín.

Para él, el problema es que el precio de los alquileres se está disparando, mientras que su salario apenas aumenta de a pocos.

“De fines del año pasado a ahora me aumentó 30 por ciento el alquiler y en agosto que se me termina el contrato me subiría mínimo un 30 por ciento más. Mientras que mi aumento de sueldo de este año fue del 16 por ciento”, dice Bentín.

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Lucila Pellettieri, GPJ Argentina

Los miembros de Inquilinos Agrupados, una organización sin ánimo de lucro que defiende los derechos de los inquilinos, discuten cómo redactar contratos de alquiler. Inquilinos Agrupados se reúnen con inquilinos cada martes. Ambos miembros pidieron que no se mostraran sus rostros, pues temían que no se les negara un alquiler si el dueño de alguna propiedad los reconoce.

Muchos contratos de alquiler en la ciudad se hacen a dos años. Cuando un contrato termina, se establece uno nuevo, con una revisión del precio, entre ambas partes. Bentín no firmará ese contrato.

Como consecuencia del aumento de los precios de alquiler, muchas familias de clase media, jóvenes y jubilados se están viendo forzados a terminar sus contratos de alquiler en la ciudad de Buenos Aires. Estos arrendatarios se están mudando a casas más pequeñas, o están buscando alquileres más baratos en la provincia de Buenos Aires.

Algunas organizaciones no gubernamentales (ONG) y las autoridades inmobiliarias locales están de acuerdo en que los precios de los alquileres han aumentado porque no hay suficientes propiedades en arriendo disponibles en la ciudad, mientras que hay una increíble demanda para alquilar. Algunas organizaciones de inquilinos están proponiendo maneras de regular estos aumentos.

Los precios de los alquileres en la ciudad de Buenos Aires aumentaron, en promedio, en un 17 por ciento entre enero y junio de este año, según una encuesta llevada a cabo por Mercado Libre, una página de compras en línea.

En 2018, los inquilinos de la ciudad estaban usando, en promedio, el 41 por ciento de su salario para pagar el alquiler, según una encuesta con 19.000 encuestados en Buenos Aires realizada por Inquilinos Agrupados, una organización sin ánimo de lucro que defiende los derechos de los inquilinos. En comparación, los inquilinos que ganan un salario promedio antes gastaban el 25 por ciento de su salario para pagar el alquiler.

Marina Fuente, uno de los miembros de Inquilinos Agrupados, que asesora a otros inquilinos, dice que, desde 2018, la mitad de las personas que acuden a ellos preguntan por el aumento de los precios.

“Este año aumentó la cantidad de gente que viene para consultar por los aumentos en los alquileres y la rescisión de los contratos por aumento”, dice Fuente.

Muchos inquilinos buscan la manera de terminar sus contratos de alquiler sin tener que pagar una multa por hacerlo antes de que venza, lo que puede empeorar su situación económica, dice Fuente.

Los precios de los alquileres en la ciudad de Buenos Aires aumentaron, en promedio, en un 17 por ciento entre enero y junio de este año, según una encuesta llevada a cabo por Mercado Libre.

“Cuando ven que ya no pueden pagar el alquiler se van a casas de familiares o amigos. Los jóvenes vuelven a vivir con los padres, los que ya tienen familia se van a casas más chicas o más lejos, a alquilar a provincia o a las villas”, dice Fuente. “Los jubilados van a pensiones u hoteles”.

En Argentina, muchos inquilinos dicen que el alquiler usualmente aumenta cada seis meses.

Esos aumentos son fijados por ambas partes desde el inicio del contrato y de nuevo al renovarlo. Los inquilinos saben que su alquiler aumentará cada seis meses, pero no cuánto aumentará al firmar un nuevo contrato, así que los propietarios pueden aumentar el precio todo lo que quieran, no hay una ley que los detenga.

Según la ley del país, los contratos de alquiler residenciales tienen un término mínimo de dos años y no pueden terminarse antes de seis meses. Si un inquilino incumple el contrato durante el primer año, debe pagar una multa del valor de un mes y medio de alquiler y, si lo hace después del primer año, la multa es del valor de un mes de alquiler.

“Si antes estabas dos años o tres años en una vivienda, ahora te terminás mudando antes porque no lo podés pagar”, dice Gervasio Muñoz , presidente de la Federación de Inquilinos Nacional.

Las inmobiliarias también se han dado cuenta de esta tendencia.

“Los inquilinos se achican y se trasladan, van hacia donde más les conviene económicamente”, dice Alejandro Bennazar, presidente de la Cámara Inmobiliaria Argentina.

La cámara, que representa a agencias inmobiliarias de todo el país, ha comenzado a registrar el número de arrendatarios que se han mudado de la ciudad de Buenos Aires a la provincia de Buenos Aires este año. Sus datos estarán disponibles al final de este año.

“No lo habíamos generado antes porque no nos parecía necesario, pero ahora se volvió información relevante”, dice Bennazar.

Tanto expertos como grupos de inquilinos están de acuerdo sobre las consecuencias del aumento de los precios de los alquileres, pero tienen ideas diferentes de cómo enfrentarlas.

Bennazar cree que el considerable aumento de los precios es el resultado de que haya menos propiedades en alquiler disponibles. Esto podría arreglarse, dice, implementando una política de seguros para los dueños de propiedades que teman que los inquilinos no paguen el alquiler. Bajo esa política, si un inquilino no paga el alquiler, el propietario de todas maneras recibiría el pago a través del seguro.

Sebastián Pilo, director de la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia, una ONG, cree que se debe fomentar la construcción de viviendas para la clase media.

“Habría que incrementar el parque habitacional y la cantidad de viviendas disponibles para alquilar mediante medidas como un impuesto a la vivienda ociosa e incentivos para la construcción de viviendas para alquiler”, dice Pilo.

Muñoz cree que se debería poner el énfasis en regular los precios de los alquileres para que los aumentos tengan en cuenta el aumento de la inflación y el crecimiento de los salarios de los arrendatarios.

La Federación de Inquilinos Nacional presentó un proyecto de ley en 2016 para regular los alquileres. La Cámara de Senadores aprobó el proyecto unánimemente ese año, pero aún no ha sido discutido por la Cámara de Diputados.

“El proyecto está cajoneado. Estamos pidiendo reuniones con diputados para que el proyecto salga y no pierda estado parlamentario”, dice Muñoz .

Pablo Medina Uribe, GPJ, adaptó este artículo de su versión en inglés.

Una versión anterior de la versión en español de esta historia contenía algunos pies de foto errados. Global Press Journal lamenta este error.

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