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“La tradición se
puede ir creando”

Las mujeres hacen camino en la industria de
las bebidas en México

ALINE Suárez DEL REAL, GPJ México

Yolanda Bardales, presidenta de Mujeres Catadoras de Cerveza en México, es la anfitriona de este colectivo en su reunión anual celebrada en Pachuca, México.

ALINE Suárez DEL REAL, GPJ México

Yolanda Bardales, a la izquierda, y otras miembros del colectivo Mujeres Catadoras de Cerveza prueban, huelen y toman nota de los sabores.

PACHUCA, MÉXICO – Yolanda Bardales expertamente toma con sus manos tres tarros de cerveza artesanal para llevarla a una mesa larga de comensales que esperan a recibir su vaso, pero ella no es la mesera del lugar. Desde la comercialización e industrialización del alcohol durante el siglo XIX en muchas sociedades, incluyendo la mexicana, la producción de cerveza ha sido un campo dominado por hombres. Hoy, sin embargo, Bardales es la presidenta del colectivo nacional Mujeres Catadoras de Cerveza en México, y las personas en la mesa son las mujeres que participan en el octavo encuentro anual del colectivo en la ciudad de Pachuca, Hidalgo, un estado del centro de México.

ALINE Suárez DEL REAL, GPJ México

Las Mujeres Catadoras de Cerveza en México posan para la foto grupal.

ALINE Suárez DEL REAL, GPJ México

Yolanda Bardales, la presidente de Mujeres Catadores de Cerveza en México, posa con una cerveza.

“Durante siglos, si no es que milenios, en todo el mundo la elaboración de cerveza fue trabajo de mujeres”.

Durante siglos, si no es que milenios, en todo el mundo la elaboración de cerveza fue trabajo de mujeres, una de las actividades típicamente femeninas como recolectar y preparar alimentos. No obstante, a medida que la elaboración de cerveza se mudó de los hogares a las fábricas, las mujeres quedaron etiquetadas para roles, a menudo hipersexualizados, de soporte como modelos y meseras. En México se dice que los saberes de producción de cerveza provienen de Europa, aunque ya desde 1600 antes de la era común, las civilizaciones mayas en lo que hoy es Honduras, usaban el cacao para producir cerveza mucho antes de que se empleara para chocolate, bebida no alcohólica. Fue hasta finales del siglo XVIII cuando las cervecerías empezaron a hacerse más populares en México, y para el siglo XX, la cerveza había desplazado a las bebidas fermentadas locales, como el pulque, como la bebida mexicana preferida. En 2020, la venta de cerveza en México excedió los 185 mil millones de pesos mexicanos ($9.9 billones), pero la participación de las mujeres en la industria se mantiene limitada. Según una encuesta nacional de productores independientes de cerveza artesanal, ellas ocupan aproximadamente 35% de los empleos en la industria.

ALINE Suárez DEL REAL, GPJ México

Rosario Nava habla ante el público en su cervecería durante una cata en Tepotzotlán, México.

ALINE Suárez DEL REAL, GPJ México

Rosario Nava trabaja el molino en su cervecería artesanal familiar en Tepotzotlán.

Bardales y sus colegas están tratando de cambiar esta situación. Rosario Nava, una ingeniera física vuelta cervecera de Tepotzotlán, un municipio del Estado de México al norte de la Ciudad de México, dice que tan pronto haya perfeccionado los parámetros de sus maltas comenzará a enseñar a otras mujeres a hacerlo. No se trata solamente de superar las diferencias de género, dice ella, sino “del rescate de algo que a través de la historia le perteneció a la mujer y que fue arrebatado de una manera muy despiadada por parte del género masculino y la iglesia”. Incluso antes de ingresar a este campo, Nava tuvo que lidiar con comentarios sexistas hasta dentro de su familia. Luchó fuerte para obtener una educación superior. “Mi papá definitivo que era no, porque ¿a qué iba a ir?, ¿a que me embarazara por allá?” dice ella recordando la reacción de su papá, pero su madre nunca dejó de apoyarla.   

Durante algunos años, Nava se dedicó a otra área. Ya titulada en ciencias materiales e ingeniería se propuso crear productos medicinales y más adelante, alimentos derivados de hongos. Volcó su atención a la cerveza después de darse cuenta de que no había maestros cerveceros en su ciudad. Pensó para sí: “Yo soy especialista en producción de hongos y la cerveza no es otra cosa más que cultivo de hongos. En este caso, las levaduras son un hongo en medios líquidos”.  

ALINE Suárez DEL REAL, GPJ México

Rosario Nava posa para un retrato en su cervecería.

ALINE Suárez DEL REAL, GPJ México

Rosario Nava hace preparativos para una cata de cerveza.

“[Es] el rescate de algo que a través de la historia le perteneció a la mujer y que fue arrebatado de una manera muy despiadada por parte del género masculino y la iglesia”.

Rosario Nava

Hasta las mujeres que vienen de familias productoras encuentran difícil ingresar a la industria. Toda su vida Carmelita Ramos, oriunda de la ciudad de Singuilucan en el altiplano central, vio cómo su padre y su hermano hacían pulque, pero nunca se había animado a raspar su propio maguey. Después de terminar la carrera de arquitectura, finalmente se decidió. Ahora tiene su propio tinacal, donde fermenta aguamiel que convierte en pulque. Promueve el resurgimiento de esta bebida del centro de México en eventos regionales y nacionales. A Ramos siempre le alegra conocer a otras tlachiqueras; esto es, mujeres que raspan magueyes para obtener aguamiel. “Me da gusto que eso haya servido para que también las muchachas, las mujeres se animen a hacerlo”.

ALINE Suárez DEL REAL, GPJ México

Carmelita Ramos observa los campos de agave de su familia en Singuilucan, estado de Hidalgo.

ALINE Suárez DEL REAL, GPJ México

Carmelita Ramos vacía un acocote, herramienta empleada para extraer el aguamiel del agave.

Menos de la mitad de las mujeres de 15 años o mayores forman parte de la fuerza laboral en México. El empleo femenino está limitado por muchos factores incluyendo una mayor, si no es que toda, la responsabilidad por el trabajo no remunerado en casa y diversas formas de violencia en el lugar de trabajo. La geografía y etnicidad exacerban este desequilibrio: tan solo 34% de las mujeres en áreas rurales y poco más de un 25% de las mujeres indígenas participan en trabajos formales. El machismo –ese sentido exagerado de masculinidad que apuntala las normas patriarcales– ejerce un papel fundamental en la falta de representación femenina, dice la maestra mezcalera Patricia Acevedo Pacheco, de 61 años. Ella explica que tratándose de industrias relacionadas con el alcohol, los tabúes añejos también constituyen un factor importante. “Por ejemplo, se dice que cuando una mujer es muy coqueta y trae la sangre caliente y entra a la fábrica, el mezcal ya no fermenta. Hay señores más grandes que todavía no dejan entrar a las mujeres a las fábricas”. 

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ALINE Suárez DEL REAL, GPJ México

Carmelita Ramos inspecciona un agave para extraer aguamiel.

ALINE Suárez DEL REAL, GPJ México

En la foto, Carmelita Ramos aparece en los campos de agave, donde creció observando a los hombres de su familia elaborar pulque.

“Se dice que cuando una mujer es muy coqueta y trae la sangre caliente y entra a la fábrica, el mezcal ya no fermenta”.

Patricia Acevedo Pacheco

Sin embargo, hasta en las áreas rurales se está produciendo un cambio. En Atlixtac, municipio nahua en la Montaña de Guerrero, María Concepción Casarrubias Ramírez participa activamente en la producción de mezcal de la destilería comunitaria. “Cada vez somos más mujeres”, dice. Antes de divorciarse, su esposo le prohibía trabajar ahí. “Solo que a veces por pena o por el estigma, porque muchas veces la gente piensa, ‘Esa ya no necesita de un hombre, ya se vale por una misma’. Tal vez por eso a veces no nos queremos involucrar más en el trabajo que es del campo, de los hombres”. Antonia Castillo Farías, de 32 años, quien trabaja junto con Casarrubias, también ha tenido que negociar su creciente participación en la destilería. “Al principio yo comencé llevando de comer todos los días a mi esposo. Ahora ya me manda a hacer algunas cosas. Me dice que para que yo aprenda. Por ejemplo, cuando va al campo a labrar, yo acarreo los magueyes en burros”. 

AVIGAÍ SILVA, GPJ México

María Concepción Casarrubias Ramírez recorre el campo agavero de su familia en Atlixtac, estado de Guerrero.

AVIGAÍ SILVA, GPJ México

Celestina Ramírez Vargas muestra una penca del agave comúnmente llamado cupreata; especie de gran importancia para la producción del mezcal.

Hasta en el mercado laboral formal es mucho más probable que las mujeres tengan empleo en las industrias que implican trabajo de cuidadoras como la salud y la educación, donde las tasas de participación femenina son, respectivamente, 75% y 68%, según cifras del 2018 que son las más recientes disponibles. En áreas como la ingeniería, manufactura, construcción, en cambio, la participación de las mujeres es mucho más baja: 29%. No obstante, algunas mujeres están conscientemente aplicando principios de cuidadoras en su trabajo como cerveceras. “De forma natural somos las personas que sabemos sanar”, dice Nava. Ella crea su cerveza con cereales locales, como maíz criollo, trigo, cebada y avena. “Lamentablemente aquí en las comunidades están vendiendo sus tierras a un muy bajo costo”, comenta refiriéndose a Tepotzotlán. Su objetivo es aumentar la variedad y el valor de los bienes elaborados con productos agrícolas locales para fortalecer su comunidad y hacerla sostenible. 

AVIGAÍ SILVA, GPJ México

De izquierda a derecha, María Concepción Casarrubias Ramírez; su madre, Celestina Ramírez Vargas; y cuñada, Antonia Castillo Farías toman una copa de mezcal de la casa.

AVIGAÍ SILVA, GPJ México

María Concepción Casarrubias Ramírez busca aguamiel en el corazón de un agave.

“Cada vez somos más mujeres”.

María Concepción Casarrubias Ramírez

Otras personas ignoran cualquier división de trabajo por género. Antes de obtener su doctorado en ciencia y tecnología agroalimentaria, Lorena Lara Fernández fue jefa de producción en Viñedos La Redonda, una de las bodegas más reconocidas del centro de México. Ella colocaba pedidos, mandaba cotizaciones, contestaba correos, hacía análisis. También trabajaba la maquinaria, un área del negocio típicamente dominada por hombres. Lara recuerda: “Ese año [2010], nos llegó la prensa nueva y no se la prestaba yo a los chicos. Decía ‘me la van a descomponer’”.

PATRICIA ZAVALA GUTIÉRREZ, GPJ México

Lorena Lara Fernández posa para un retrato en Bodegas Campotoro en Ciudad Manuel Doblado, estado de Guanajuato.

PATRICIA ZAVALA GUTIÉRREZ, GPJ México

Lorena Lara Fernández se prepara para limpiar los tanques de destilación en Bodegas Campotoro.

Durante los últimos siete años, Lara ha dirigido su propia empresa, Bodegas Campotoro, que produce vino y destila ron, tequila, ginebra y destilados de autor, como su whisky base 70% sorgo y 30% maíz, único en el mundo. La directora de Bodegas Campotoro lo hace todo: compra la materia prima, hace la destilación, promueve sus productos en ferias y exhibiciones y hace curaduría de catas y experiencias para turistas. A diferencia de muchas de sus colegas, ella ha contado con el apoyo de su familia y conoce “a mucha gente de muchos lados”. Durante la pandemia, cuando bajaron las ventas, trabajó como maestra de preparatoria y enseñó 23 materias, lo que significa que la conocen bien en la ciudad. Sin embargo trabajar y viajar sola viene acompañado de toda clase de desafíos, así que ella ha aprendido a arreglarlo todo: repara mangueras, ajusta válvulas, mueve cubetas llenas de líquidos. Su perro, Dino, la acompaña a todas partes.

PATRICIA ZAVALA GUTIÉRREZ, GPJ México

Lorena Lara Fernández prepara botellas para la venta en Bodegas Campotoro, Ciudad Manuel Doblado, estado de Guanajuato.

PATRICIA ZAVALA GUTIÉRREZ, GPJ México

Lorena Lara Fernández destila su producto insignia, un whiskey único en su clase hecho 70% de sorgo y 30% de maíz.

“La tradición se puede ir creando. Cada sueño que está ahí, estamos para echarnos la mano y ver como sí lo podemos lograr”.

Yolanda Leticia Ruiz Sánchez

Las mujeres también comienzan a dejar huella internacionalmente. En 2022, la biotecnóloga y maestra cervecera, Katia Niño, cofundadora de Cervecería Ángeles Zaragoza en la ciudad de Puebla, participó junto con otros 82 sommeliers en el Campeonato Mundial de Sommeliers de Cerveza en Múnich, Alemania. Es la primera mujer mexicana en participar en este campeonato. Niño dice: “Poder ir a una competencia mundial y ver que sí, en su mayoría son hombres, pero también vi que había muchas mujeres de otros países. Entonces esa parte es como muy padre y te da mucho orgullo”.

“Creo que las mujeres tenemos que ser conscientes de que siempre hemos estado aquí. (…) Tenemos, igual que los hombres, pies, manos, corazón, pensamiento”, dice Yolanda Leticia Ruiz Sánchez, cofundadora y presidenta de Mujeres del Mezcal y Maguey, una asociación profesional de mujeres que participan en la producción del maguey y mezcal. “Algunas chicas tienen temor de acercarse porque dicen ‘Ah, es que yo no vengo de familia mezcalera’. A ver no. La tradición se puede ir creando. Cada sueño que está ahí, estamos para echarnos la mano y ver como sí lo podemos lograr”.

Equipo editorial

Reporteras
Avigaí Silva, Aline Suárez del Real, Patricia Zavala Gutiérrez
Editora
Alizeh Kohari
Traducción
Shannon Kirby, Martha Macías
Verificadora de datos
Felicity Laughton
Investigador
Bennett Hanson
Correctora
Allison Braden
Editor de gráficas e ilustraciones
Matt Haney
Edición de fotos
Dominic Ronzo
Diseño y desarrollo
Andy Neale, Katie Myrick